Cuando se quiere empezar algo nuevo, ya sea una tarea, proyecto, una empresa o hasta simplemente empezar un nuevo día, todo conlleva cierto de grado de planeamiento. Y sí, el planeamiento es sumamente importante para que la ejecución sea exitosa, pero, ¿cuándo es demasiado planeamiento? ¿Cuándo estamos exagerando a la hora de pensar o analizar antes de comenzar a ejecutar? En esta pequeña lectura les quiero contar la historia de cuando la párlaisis por análisis me impidió empezar este blog por casi 6 meses y cómo, con algunos simples pasos, pueden evitar postergar las tareas y empezar su proyecto sin darle muchas vueltas al asunto.

La Historia

En Octubre del 2020, luego de haber dado clases de Linux y programación en C y Python en la Universidad de Costa Rica por 5 años como un trabajo de tiempo parcial (adicional a mi trabajo de tiempo completo como desarrollador) tomé la decisión de dejar de impartir esas lecciones y dedicar el tiempo que tomaba para preparar y dar las clases en otra actividad. Y en una noche un tanto silenciosa de ese Octubre, comencé a planear el proyecto que en mis propias palabras sería:

Un blog dedicado a enseñar, de una manera práctica y sencilla, todo lo relacionado a programación que desde el 2013 vengo utilizando en mis diferentes trabajos y un canal de YouTube que acompañe al blog para darle mayor visibilidad y además hacerlo más atractivo a todas aquellas personas que les gusta aprender con videos en lugar de con lecturas.

Y allí comenzó mi período más largo de lo que pensé en algún momento que era procrastinación (y tal vez lo era) pero me di cuenta que estaba en un problema un poco más preciso al que se le conoce como parálisis por análisis (o parálisis del análisis).

Este fenómeno consiste en que una tarea o proyecto nunca se inicia debido a que las personas que quieren ejecutarlo (yo, en este caso) se concentran en un análisis previo de las dependencias y en las mejores herramientas que existen actualmente para llevarlo a cabo. Se invierte tiempo en idear o diseñar miles de soluciones distintas al mismo problema y al final se entra en un ciclo sin fin que no permite llegar a algo realmente concreto e iniciar la ejecución del proyecto.

En mi caso particular, estaba por iniciar algo completamente nuevo para mi y me sentía un poco desubicado por todo lo que debía hacer: elegir una plataforma en la cuál empezar el blog, ver los métodos de pago con los que contaba en mi país (Costa Rica) para agregarle una sección de miembros y contenido exclusivo, adecuar un espacio en la casa para grabar los videos, tomar en cuenta la iluminación, la posición de la cámara, los temas por abarcar, los scripts de los videos, la redacción de los blog posts, ...

Así la lista infinita de cosas en mi cabeza se comenzó a formar y yo solo pensaba en esto todas las noches luego del trabajo. Y todos los días, de verdad todos, veía decenas de videos de YouTube y leía artículos en distintas páginas que me ayudaban a entender cuál era la mejor plataforma, cuál era la mejor cámara, cuál era... ya entienden la idea. A lo que quiero llegar es que me pasaba toda la tarde y parte de la noche "aprendiendo" y "planeando" pero realmente no avanzaba ¡NADA!

Sin darme cuenta estaba atrapado en el abismo de la parálisis por análisis. Sabía donde quería estar, pero realmente no estaba haciendo nada que me acercara a mi objetivo.

Análisis real

Definitivamente el análisis de todas las cosas que mencioné anteriormente debía de hacerse, pero con moderación y de manera ordenada, no simplemente analizando diez mil veces si tenía que empezar el blog en Squarespace, Webflow, Wordpress, Blogger, Medium, Ghost, entre otras plataformas que había encontrado como buenas opciones para empezar. De verdad no se por cuántos videos o artículos de pros y contras pasé antes de tomar una decisión. Y lo peor es que lo que me ayudó a salir de esta encrucijada no fue un video o artículo específico fue poner mis tres prioridades más altas de forma clara y ver cuál plataforma era la que mejor las cubría. (Para los curiosos, las prioridades son: que me permita crecer una comunidad, que fuera flexible para personalizarlo pero no tan complejo como para tener que invertir demasiado tiempo en desarrollar en lugar de crear contenido, y que su estructura de costos fuera sencilla, escalable y que no se saliera de mi presupuesto.) Y esto me llevó a la primer moraleja:

Moraleja #1: NO buscar "la mejor herramienta" (búsqueda sin fin), buscar la que más se adecúe a MI NECESIDAD (parece un poco obvio, pero no saben lo común que es, y el tiempo que se suele perder en esto, especialmente en proyectos de software)

En otra cosa que gasté noches fue en analizar cuál cámara tenía que comprar. Si era una Canon, Panasonic, Sony, Blackmagick... Al final, la respuesta era más sencilla. No tengo que comprar ninguna cámara (por ahora). No tengo presupuesto para comprar una cámara de $600+ dólares para iniciar un proyecto que al final no se hasta dónde va a llegar. Ahorita estoy sumamente motivado, pero nada me asegura que la motivación durará lo suficiente y que la inversión de la cámara tendrá sentido. Por ello, lo más inteligente es utilizar mi celular o una cámara que ya tengo, que con sus limitaciones, también puede darme una calidad de video lo suficientemente buena para empezar. Además los videos de YouTube no son el primer paso, así que esto es una preocupación para "el yo del futuro".

De esto salieron varias moralejas:

Moraleja #2: dividir el proyecto en fases y que cada una de estas tenga un objetivo claro y alcanzable al corto plazo (una vez iniciada la fase). Así el progreso es fácilmente medible y la satisfacción de alcanzar metas te sigue dando impulso y levanta la moral

Moraleja #3: concentrarse únicamente en lo que se necesita para iniciar, lo demás se puede resolver en el camino

Y de este tipo de ánalisis saqué miles de temas que, según yo, eran lo más importante del mundo para empezar: el espacio tiene que verse profesional, debó adecuar el cuarto, comprar un nuevo escritorio, pintar la pared, comprar más luces para mejorar la iluminación, comprar un mueble para que la toma no se vea vacía y que el video sea más atractivo... Nada de esto importa todavía, primero debo concentrarme en crear contenido de calidad y poco a poco esos detalles se pueden ir puliendo.

Moraleja #4: utilizar la lógica del Mínimo Producto Viable (MPV). Lo realmente importante es crear algo sencillo y que tus usuarios o tus clientes le vean mucho valor. Que ellos lo evalúen, te den realimentación de que les gusta y que no, y así poco a poco en cortas iteraciones se pueda ir mejorando y convertir en un producto más completo. (Aplicar metodologías ágiles en tu vida, luego tendremos un blog post específico para esto)

Moraleja #5: no te compares con personas o empresas que llevan años haciendo una actividad. No todos tenemos acceso a los mismos recursos, y además, los modelos a seguir que probablemente estás viendo, no empezaron así. Si en algún momento tienen una duda de esto, véan la imagen de como comenzó YouTube:

Cuando comienzan las excusas

Lo peor de todo no es cuando te consumes en el análisis de cosas que no son tan importantes al inicio, o análisis efectuados de la forma incorrecta. Lo peor es cuando empiezas a sacar excusas sin fundamento para no hacer lo que (en teoría) ¡quieres hacer! Cosas como:

  1. No tengo tiempo
  2. No se si realmente sea lo suficientemente bueno para hacerlo. (Síndrome del impostor, luego tendremos una publicaicón del blog exclusivamente para este problema)
  3. ¿Qué pasa si no lo logro?
  4. ¿Será que invertir mi tiempo en esto vale la pena o será mejor invertirlo en otra cosa? (FOMO, también lo discutiremos en otra publicación)
  5. ¿Qué va a pensar la gente de mi? Los desconocidos, mis amigos, mi familia.

Te aseguro que vas a encontrar y vas a usar en algún momento excusas vacías para justificar el hecho de que no estás haciendo lo que dices que quieres hacer. En esto, no tengo una moraleja clara, solo te puede decir que:

  1. Si tienes tiempo para leer Facebook, Twitter, navegar en Instagram, ver 3 videos de YouTube al día, tienes tiempo para hacer lo que sea. Con solo 15 o 20 minutos al día se pueden hacer muchísimas cosas.
  2. Si llevas ya tiempo haciendo una actividad y ahora quieres que el mundo lo vea, pero crees que no sos lo suficientemente bueno porque hay otros mejores... pues, te aseguro que hay otros peores 😆 y lo importante en este caso es que muy posiblemente alguna otra persona va a tener gustos similares a los tuyos, va a congeniar con tu forma de hacer las cosas y va a valorar lo que estás haciendo.
  3. ¿Por qué pensar de forma negativa? Si te gusta lo que haces, y crees que tiene potencial como pasatiempo o negocio, entonces empieza. Puede que como lo visualizaste así suceda, o puede que se transforme en el camino y se convierta en otra cosa, o que del todo no funcione. Pero, si no empiezas, nunca lo sabrás y eso es peor.
  4. Empieza a hacerlo, invierte el tiempo en eso que crees que es lo mejor en el momento. Cuando algo mejor llegue (si es que pasa) será claro y ahí decidirás si vale la pena continuar en lo que estás o brincar a esa nueva oportunidad.
  5. No pierdas tiempo en pensar que piensan los demás. Es importante obtener retroalimentación, si es por eso, está bien que lo hagas. Pero si te preocupas simplemente por lo que van a pensar o decir de ti, tapate los oídos y comienza.

Definitivamente estás no son todas las preguntas, ni todas las respuestas. Tal vez no sean ni si quiera las respuestas más acertadas. Pero recuerda que lo importante aquí es salirse de la parálisis, eliminar todas las excusas y actuar.

El santo remedio

Salirse de este ciclo parece algo imposible a veces. Siempre buscas formas de mejorar incluso cuando ni si quiera has empezado. Empiezas con las excusas de no soy lo suficientemente bueno o no tengo tiempo. Y lo peor de todo, no te das cuenta que estás en ese ciclo hasta que ya pasó muchísimo tiempo.

You Got This

Por esta razón, quiero resumir aquí lo que considero puede ser lo mejor para combatir este problema fantasma:

  1. Analiza únicamente lo que es estrictamente necesario para empezar. Y no lo analices solo por analizarlo, analízalo según tu necesidad.
  2. Pon un límite de cantidad de fuentes que vas a consultar o de cantidad de tiempo que vas a invertir en el análisis.
  3. Divide tu proyecto en etapas con objetivos claro al corto plazo. Y si el objetivo está 100% bajo tu control, una fecha meta, así te aseguras de no extenderlo hasta el infinito.
  4. No te compares contra otros que llevan mucho tiempo haciendo lo que quieres hacer, recuerda empezar con un MPV y luego irlo mejorando con el tiempo.
  5. No te preocupes por lo incierto del futuro. Ocupate en tu presente. Solo haciendo cosas ahora, conseguirás el futuro que quieres.
  6. Elimina las excusas de tu vida. Si hay algo que te apasiona y realmente quieres hacerlo, no hay pretexto que valga. Empieza hoy mismo a hacer aquello que te acerque poco a poco a tu objetivo.

Esta es mi forma de afrontar el problema, y aunque no esté científicamente comprobada, fue la que me permitió salir de mi parálisis por análisis y espero que les ayude a ustedes también.

¡Hasta la próxima!